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Proyectos

Sueños (Dreams)

1000 lugares 1000 historias

Y vivieron en la realidad para siempre/ Y vivieron felices para siempre

Illusiones expansivas efimeras

Nada es para siempre

Chado (la ruta del té) (pdf)
20 Días especiales -
20 Noches especiales
Diario (Catálogo de sensaciones)
Monólogos
Deshilando Ovillos Nuevos
Chado (La Ruta Del Té)

Todos los días son diferentes y cada uno tiene su sabor, color e interpretación posible, a veces, particularmente similares, pero siempre diferentes. Todos los días me tomo al menos un té para poder mantener una constancia de lo que pasa en mi vida. Conservo las bolsas esperando más que una representación fidedigna de la realidad vivida, una representación no controlada de lo sucedido.

Las bolsas de té que me tomo son una manera de poder tener un recuerdo de mis vivencias. Las guardo de maneras diferentes tratando de representar,
lo que me pasó o me está pasando. En ellas hay ciertas cosas controladas, otras simplemente dejadas al azar, la vida es más o menos eso, un ambiente controlado con vicisitudes que trae lo aleatorio de ésta.


20 DÍAS ESPECIALES - 20 NOCHES ESPECIALES

En todas las bolsas quedan ciertos vestigios o rastros de fragmentos que ilustran lo que pasó. Hay días que uno se muere por dentro, donde se cortan elementos de nuestro cotidiano, y aparecen rupturas o simplemente quedan semi-destruidas las bolsas. De igual forma hay eventos que tiñen la vida de colores diferentes, que quedan plasmados de manera única cambiando el rastro de lo vivido.

Así mismo, hay días que se unen con otros. Estas uniones pueden ser naturales o voluntarias, igual que las uniones que tenemos con las personas en nuestro cotidiano dejando marcas olvidadas pero sutilmente recordables. Todos las vivencias siempre son independientes, pero a su vez no son totalmente desentendidas de lo que hayamos hecho.

El proyecto en fondo blanco es 20 días especiales que consta de 20 fotos digitales de 50cm por 50cm. Estas 20 fotos son una representación del tiempo vivido, el día a día que va formando un cotidiano. Estos son 20 días, días como los otros, pero a su vez especiales, donde en algunos no pasa casi nada y sólo quedan fragmentos casi imperceptibles de lo que conllevan. Pero en otros quedan marcas mayores de lo que va a formar un cambio sustancial en los días venideros.

El proyecto en fondo negro es 20 días especiales donde seguí guardando bolsas de té y en el transcurso de 5 Años desde el primer proyecto plasme momentos importantes que pasaron en mi cotidiano pero esta vez en las noches.


DIARIO (Catálogo de sensaciones)
En un diario se escribe, se raya, se pinta., se plasma lo que no se quiere olvidar. Cuando el lugar es nuevo, el diario se convierte en un elemento clave, en un cuaderno de viaje, donde no queremos dejar afuera nada de lo que nos afecta.

Y volví a sentirme tranquilo.

No sabía cómo expresar esto en algo material, no podía escribirlo ni dibujarlo, porque realmente no podía vislumbrarlo. Las sensaciones no pueden regresar, no tienen un orden cronológico, se sienten en el momento justo. Pero las cosas mágicas no son fáciles de materializar. En esta búsqueda de impresiones de momentos efímeros, de sensaciones, comencé a encontrar elementos para que fuera la vida misma quien imprimiera el relato de mi día a día.

En una caja de Polaroid comencé a guardar dibujos hechos por mi cotidiano, impresiones únicas e instantáneas. Cada vez que quería hacer un registro del instante deslicé suavemente una hoja de papel en el té que en ese momento me tomaba. Cada uno de ellos se iba impregnando de colores, formando un sinnúmero de patrones, de manchas, dejando de ser comunes a ser registros únicos.

Regresar al momento se hizo imposible, pero cada uno de estos dibujos ganó importancia en la medida en que iban creciendo en esa pequeña caja, impregnando cada momento, cada sensación para formar un Diario.
Cada página se convirtió en una imagen que fue formando un catálogo de sensaciones para poder ser observadas como instantáneas de emociones. Finalmente se hizo una relación ordenada, como un índice donde todas las hojas son diferentes,aunque parecidas, sacando de lo caótico de lo cotidiano una relación ordenada de algo efímero.

MONÓLOGOS
Los monólogos son más frecuentes que los diálogos. Esto se hace aún más evidente cuando chocan dos culturas muy diferentes, donde el diálogo, así se intente durante un largo periodo de tiempo, no se puede realmente establecer de una manera espontánea.
A comienzos de la primavera del 2006 unos encuentros repentinos me conllevan a entablar un sin numero de monólogos, con un compañero de té. Un avistamiento a otra cultura, otro ser que entre palabra y palabra, va formando un monólogo para mezclarse con el mío y querer recrear una conversación. El limite impuesto involuntariamente por diferencias culturales no permite ir más allá que un simple reconocimiento. Limites que van creando fronteras que sólo el tiempo va modificando y transforma lentamente los lenguajes.
Estas dos bolsas de té son el fruto de largas conversaciones que mantuve durante dos años creando este vinculo. A la par de un centenar de sonrisas, de aromas, de los momentos vividos, fue evidente cómo entender no significaba comprender. Aquí hay dos apartados, de dos años de conversaciones, la primera es el momento donde los monólogos comenzaron, la otra cuando terminaron. Fueron encuentros repentinos para poder concluir que la frontera modificó el discurso lentamente como a su vez el discurso maleó los limites. Con el paso del tiempo, el lenguaje usado era el mismo, bien que se siguieran entablando monólogos.

DESHILANDO OVILLOS NUEVOS
Cada ciudad teje su cotidiano en algo único, dejando que el ojo, que esté dispuesto a ver, aprecie cada rincón, cada sus- piro, cada habitante.
Desde finales del 2006, cuando estoy afuera de mi espacio habitual comienzo a dibujar mi día a día. Me tomo un té, mien- tras reflexiono, observo y plasmo pequeños apartados del espacio donde estoy. Luego recordando y rememorando estos momentos me tomo el tiempo para rescatar de estos dibujos a un individuo y lo tejo en la bolsa de té tomada ese día, con el deseo de capturar lo volátil de los encuentros de personas en una ciudad ligeramente cambiante. En estas bolsas de té quedaron las personas que me cautivaron y quisieron dejarme un poco de su presencia en mi recuerdo.
La serie está dividida por ciudades. Las fotos son del fragmento París que consta de 72 bolsas. Cada una de las bolsas de este fragmento miden 15 cm. por 15 cm.
(Todos las series están enmarcados en formatos cuadrados.)